688 90 64 71
info@inspirapsicologia.com

Timidez, déficit de habilidades sociales

“Si podemos reírnos de nosotros mismos, podremos sacar ventaja de la vergüenza”

Alexander Pope.

Muchas veces, pensamos en la timidez como una etiqueta de la personalidad que no se puede cambiar. Sin embargo, la timidez, como la mayoría de características de nuestra personalidad, se aprende mejor o peor en función de diferentes factores como la familia, el entorno de amigos, el lugar donde vivimos, el trabajo y nuestras propias habilidades de afrontamiento del estrés.

Las situaciones sociales (conocer gente nueva, ligar, hablar con el jefe, hablar en público) nos generan cierta sensación de nerviosismo a todos y es una reacción sana, que nos ayuda a desenvolvernos mejor. En la medida que nos vamos enfrentando a estas situaciones, le vamos perdiendo el miedo, pero, a veces, se quedan bloqueadas y la persona las evita, por lo que no aprende a afrontarlas.

La falta de habilidades sociales puede darse por dos motivos fundamentales:

  • No se desarrollan las habilidades sociales porque se evitan la mayor parte de situaciones sociales, debido al miedo a ser evaluado negativamente, a hacer el ridículo y a que los demás se puedan reír.
  • Las situaciones sociales son vividas con un nivel de estrés tan elevado (ya no sería un estrés sano) que la persona se bloquea y es imposible la buena resolución de la situación, lo que no ayuda a adquirir autoconfianza: la persona tartamudea, se pone roja, le sudan las manos y la cara y no se percibe eficaz para afrontar.