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Depresión

“Si te caes siete veces, levántate ocho. Perdona, suelta y cierra el pasado”

La depresión es un trastorno afectivo o del estado de ánimo que se caracteriza por una sensación de tristeza y pasividad constante que puede ser más o menos intensa y de mayor o menor duración. Hoy día, se ha extendido mucho la expresión “estoy deprimido” cuando nuestro estado de ánimo está más bajo de lo normal, cuando estamos cansados, cuando cambia el tiempo o incluso sin que pase nada especial. Pero la depresión es más que esto.

Es un problema muy común en nuestra sociedad actual, e implica cambios importantes en la forma de sentir, pensar y actuar que repercuten de manera muy negativa sobre la persona y su entorno.

A veces, ocurre a partir de un suceso estresor importante: la muerte de un ser querido, la pérdida de trabajo, una ruptura sentimental o incluso sufrir otro problema psicológico. La persona empieza a notar síntomas depresivos que pueden llegar a desequilibrarle emocionalmente, hasta que su visión del mundo, de sí mismo y del futuro es predominantemente negativa.

Puede ser que no haya ningún problema aparente que haya desencadenado los síntomas pero de igual forma, pueden aparecer. Es lo que llamamos depresión endógena.

Los síntomas depresivos más comunes son:

  • Cognitivos: sensación de incapacidad para afrontar el día a día, pérdida de interés en las actividades de la vida cotidiana, pensamientos sobre la muerte, sentimientos de inutilidad y culpa excesiva, indecisión, infelicidad, desesperanza y pesimismo.
  • Fisiológicos: tristeza, apatía, anhedonia, insomnio o hipersomnio (excesivo sueño), fatiga y falta de energía, pérdida de apetito sexual, irritabilidad, dolor de cabeza, disminución o aumento del apetito.
  • Motores: enlentecimiento mental y psicomotriz, olvidos y dispersión, llanto, aislamiento o intentos de suicidio.

Si los síntomas se mantienen más de tres semanas es necesario pedir ayuda. A medida que pasa el tiempo, la persona que padece depresión va sumergiéndose en un estado de desánimo y desesperanza que le llega a impedir su día a día. La recuperación es más fácil cuanto menos tiempo lleve la persona sufriendo depresión.