688 90 64 71
info@inspirapsicologia.com

Sexología

La sexología trata los problemas en la respuesta sexual tanto de hombres como de mujeres. La respuesta sexual tiene cinco fases: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución. Las disfunciones sexuales pueden darse en cualquiera de estas fases. El origen suele ser las creencias irracionales y mitos asociados al sexo y se generan por la percepción de fallo en la relación sexual, que bloquea la respuesta sexual. El 90% de las disfunciones sexuales son debidas a causas psicológicas.

14065022_mLas disfunciones sexuales pueden ser primarias, cuando han ocurrido desde el inicio de las relaciones sexuales, o secundarias, cuando la disfunción empieza tras un periodo de tiempo de buen funcionamiento sexual. También se clasifican en generales, cuando ocurren en todas las situaciones, y situacionales, cuando solamente ocurren en algunos contextos.

Los principales problemas sexuales son:

Impotencia o disfunción eréctil.

Incapacidad de tener o mantener, por parte del hombre, la erección. Genera una gran preocupación en el hombre que lo padece y en su pareja. Además puede forjar otros problemas asociados, como pensamientos obsesivos o problemas en la pareja.

Eyaculación precoz.

Pérdida de control sobre el reflejo de eyaculación. El hombre que lo sufre eyacula en un tiempo reducido y no es capaz de controlar su reflejo eyaculatorio. Las relaciones sexuales para la pareja son insatisfactorias y puede haber frustración y culpabilidad.

Bajo deseo sexual.

Bajo nivel de interés por mantener relaciones sexuales. La persona no tendrá iniciativas sexuales y le costará o no responderá a la iniciativa sexual de la pareja. Suele ser debido a problemas personales o de pareja.

Anorgasmia.

Incapacidad o gran dificultad de la mujer para llegar al orgasmo. La mujer que sufre este trastorno puede que sí tenga orgasmos pero no durante el coito, o que no alcance el orgasmo en ninguna situación.

Dispareunia.

Dolor genital persistente o recurrente antes, durante o después del coito. Se puede producir por muchas causas: lubricación insuficiente, vaginismo, ansiedad o depresión, abusos sexuales, estrés, etc. Los traumas anteriores, problemas de pareja o falta de educación sexual positiva también pueden causas dispareunia. Es importante descartar problemas ginecológicos realizando una consulta previa. Si no hay ninguno, la causa y la solución es la intervención psicológica.

Vaginismo.

El denominado vaginismo consiste en la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico, que rodean la vagina. Esta contracción puede impedir la penetración o generar dolor (dispareunia) durante el coito. En algunos casos, el vaginismo comienza causando dolor, ardor o pinchazos en la zona vaginal durante el coito, hasta llegar a hacer muy difícil la penetración o imposible.

Tratamiento de las disfunciones sexuales

La Terapia Sexual comienza realizando una descripción del problema Motivo de Consulta y evaluando los factores que están implicados en el desarrollo y el mantenimiento, es decir, por qué empezó la disfunción y cuáles son los factores implicados en que se mantenga en el tiempo. Una vez explicado el origen y mantenimiento al paciente, se evalúa si la disfunción sexual es consecuencia de problemas de pareja (hostilidad en la comunicación, problemas no resueltos, problemas de comunicación) y es necesario tratarlos en paralelo a la disfunción, o el problema sexual no tiene que ver con otros factores de la pareja. También se puede realizar terapia sexual si la persona no tiene pareja.

Aunque cada persona es un mundo y la terapia se realiza como un traje a medida de cada uno, las principales áreas de intervención suelen ser:

  • Fomentar el autoconocimiento entendiendo el modelo funcional del problema (por qué se originó y por qué se mantiene) para que la persona pueda empezar a realizar cambios.
  • Superar miedos que puedan estar afectando al desempeño sexual (vergüenza por mostrar el cuerpo, miedo a quedar mal, al dolor).
  • Resolver conflictos tanto personales como de pareja.
  • Reeducación sexual: modificar aquellos mitos o creencias que están en el origen o el mantenimiento del problema para promover actitudes positivas y aumentar la satisfacción sexual.
  • Disminuir la ansiedad o preocupación asociada a las relaciones sexuales, sobre todo la expectativa negativa de que volverá a pasar en la siguiente relación sexual.
  • Fomentar la expresión de emociones positivas y negativas fomentando la empatía con el otro y la comunicación sexual sana.
  • Entrenamiento en técnicas y habilidades específicas para la resolución del problema sexual (técnicas para controlar la eyaculación, para fomentar el orgasmo, etc).
  • Eliminar el rol del espectador que suele aparecer cuando hay un problema sexual y que impide dejarse llevar durante la relación sexual.

El objetivo principal es aumentar la satisfacción sexual de la persona corrigiendo los factores que afecten a la disfunción y conseguir mejorar la capacidad del disfrute de las relaciones sexuales a largo plazo.