688 90 64 71
info@inspirapsicologia.com

AFRONTANDO LAS PREOCUPACIONES.

preocupaciones, ansiedad

Preocupaciones, ansiedad

En unos momentos u otros de nuestra vida, vivimos y convivimos con las preocupaciones, aquellas amigas y enemigas que nos ayudan a prevenir problemas, nos bloquean, nos mueven a preparar nuestros proyectos y que nos dicen lo responsables que estamos siendo, con el simple hecho de tenerlas en mente.

¿Son amigas con las que afrontar la vida o enemigas a las que eliminar?

Primero de todo diré que las preocupaciones nos hablan del futuro. Etimológicamente estar “pre” “ocupado” es estar ocupado en algo previamente, es decir, en algo que todavía no ha ocurrido. Entonces, ¿cómo sabemos que va a ocurrir? Aquí es donde aparece la primera dificultad de las preocupaciones, de momento no podemos adivinar el futuro.

Ahora toca preguntarse si entonces lo ideal es no preocuparse de nada, y yo diría que no. Tenemos instintos que hacen que podamos analizar las situaciones futuras desde nuestro cerebro emocional y racional y tomar decisiones en pocos segundos, sobre lo que vamos a hacer, teniendo en cuenta lo que creemos que va a pasar; se trata de un proceso automático. Pero también aquí, en el momento de tomar decisiones sobre el futuro, aparecen nuestros miedos, fundamentados o no en situaciones pasadas, que distorsionan la visión que tenemos de la situación a afrontar. Por ejemplo, si pensamos que las personas no son de fiar porque hemos tenido experiencias que han forjado esta creencia, tenderemos a preocuparnos por posibles daños emocionales en las relaciones interpersonales con los demás, y seguramente no nos abriremos tanto y hasta evitaremos crear lazos emocionales, sobre todo en pareja.

Creo que la manera en que nos preocupamos dice mucho de nosotros y hay tantas maneras de preocuparse como personas, pero en el trabajo con pacientes encuentro sobre todo la preocupación desadaptativa; la que está forjada en los miedos, los traumas, las inseguridades y que no ayuda a afrontar el futuro, de manera que la personas, se equivoquen o no, no pueden disfrutar del proceso de la vida, con sus ganancias y sus pérdidas. Esta preocupación se caracteriza por las sobregeneralizaciones desde una perspectiva negativa, la visión sesgada que obvia el optimismo, la mirada suspicaz y el temor a la pérdida. Es importante tener en cuenta que si nos preocupamos demasiado y de una manera desadaptativa, seguramente sufriremos de antemano las múltiples opciones negativas, que gastarán nuestros recursos y a la hora de afrontar el problema real, estaremos exhaustos y faltos de energía y creatividad para la solución. Es aquí dónde muchas personas sienten ansiedad.

Entonces, ¿por qué seguimos preocupándonos así?  Por lo mismo que hacemos la mayoría de cosas que nos dañan, porque crea adicción: la sensación de control que nos aporta compensa el desgaste y mantiene esta estrategia durante años, llevándonos a la erosión emocional y la necesidad de cada vez más control.

Deja un comentario