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límites

poner límites

Últimamente me encuentro con personas a las que les es muy difícil poner límites a los demás y que, no se dan cuenta de que no los ponen. Esto les provoca una sobrecarga importante y la pérdida de gran parte de su energía, hasta que no pueden más y tienen que alejarse durante un tiempo para recuperarse. Es por este motivo que he decidido escribir este post, para que al leerlo puedas identificar si es algo que te ocurre y puedas tener alguna pista de cómo empezar a cambiarlo.

¿Cómo pongo límites si es algo que me hace sentir mal? La educación nos ha enseñado que “hay que ser bueno”, que “hay que ayudar”, a veces incluso a pesar de uno mismo. Si analizamos los límites desde una perspectiva de lo que está bien y mal, en general poner límites es algo que está mal. Por este motivo creo que un primer paso es redefinir qué es bueno y malo. Cada uno tenemos una idea de lo que está bien o mal, pero si no ponemos límites y estamos ayudando constantemente a los demás, acabaremos sintiéndonos machacados y vacíos. Si “ser buenos” nos hace sentir mal (a largo plazo), ¿cómo conseguir sentirnos bien?. La respuesta es tolerando el malestar que sentimos al poner límites, para conseguir una sensación de equilibrio y respeto hacia nosotros mismos a largo plazo. Si nos hace perder la energía y después no podemos afrontar nuestros propios asuntos, no será tan bueno. Tampoco se trata de ir al otro extremo y obviar a los demás, pero sí de que haya un equilibrio entre lo que damos a los demás (entre otras cosas ayuda, escucha, compañía, etc) y lo que recibimos de ellos.

Un primer paso es darse cuenta. Para ello es importante poner atención a cómo establecemos relaciones con los demás. Te puedes hacer algunas preguntas:

¿En que se basan mis relaciones?

¿Soy siempre el bote salvavidas de todos?

¿Siento que doy más de lo que recibo?

¿Tengo una necesidad constante de ayudar (o de salvar) a los demás?

¿Ayudo incluso cuando no me piden ayuda?

¿Me disculpo de todo constantemente?

¿Soy capaz de pedir ayuda cuando la necesito?

¿Al acabar el día siento que he perdido toda la energía?

Si la mayor parte de respuestas son SI (o NO en la penúltima pregunta), puedes comenzar a poner atención en este asunto porque es probable que no pongas demasiados límites.

Lo siguiente es pasar a la acción. Para ellos tendrás que cambiar tus estrategias y sobrellevar la mala sensación que te va a provocar decir “no” algunas veces o pedir ayuda en lugar de ofrecerla. También se trata de no estar disponible siempre, sobre todo cuando no se puede, porque a veces necesitamos estar sólo para nosotros mismos.

En resumen, se trata de atender tus necesidades. Ten en cuenta que cuando cambiamos cosas de nuestra vida, nos sentimos raros y los demás también nos perciben distintos. No es fácil. La buena noticia es que en la medida que aprendas a respetarte más, también los demás te respetarán más y tendrás más espacio y más capacidad de decisión sobre cómo quieres que sean tus relaciones (laborales, familiares, de pareja o amistades).

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