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Terapia

Constelaciones familiares, ¿Qué son? ¿Funcionan?

Hola a todos y todas!

Hoy quiero empezar a hablar en el blog de una técnica con la que llevo familiarizándome 2 años (estoy formándome en el Institut Gestalt de Barcelona) y con la que estoy trabajando en terapia individual, obteniendo muy buenos resultados: las constelaciones familiares.

Se trata de una técnica que comenzó a realizar Bert Hellinger (Filósofo, teólogo, pedagogo y terapeuta) y que introdujo en España en el año 1999 Joan Garriga (Psicólogo humanista, terapeuta Gestalt y director del Institut Gestalt).

Las constelaciones familiares tienen un nombre muy llamativo y algo “alternativo” dentro de la Psicología y de hecho lo realizan tanto psicólogos como profesionales de otras ramas de las Humanidades. Lo más importante, como en todo, si quieres realizar un taller de constelaciones familiares es que elijas bien el “Constelador”, que tenga experiencia demostrable y si es terapeuta sistémico y/o Psicólogo mucho mejor.

El nombre constelplaymoviles constelacionesaciones, en realidad es una traducción del alemán no literal, la traducción correcta sería configuraciones familiares y consisten en configurar “in vivo” a representantes que hacen de personas de la familia de la persona que constela (paciente) y que ponen de relieve las dinámicas o formas de funcionar de la familia, que mantienen los problemas. El constelador o terapeuta va guiando el trabajo y el paciente propone su asunto a trabajar (por ejemplo, hace tiempo que no se habla con sus padres) y su demanda o qué le gustaría conseguir (por ejemplo, retomar o mejorar la relación con ellos).  A partir de aquí, el paciente queda como observador de su constelación y va viendo, comprendiendo y sintiendo, con ayuda del terapeuta, que ocurre en su familia y en él y qué puede cambiar para conseguir su demanda.

También se puede trabajar con constelaciones familiares en una sesión individual, utilizando muñecos que representan a las personas de la familia. Hablaré de esta técnica en otro post.

La parte de las constelaciones que no se entiende hasta que no se participa en un taller es la de cómo los representantes sienten como las personas que representan, sin conocerlos y sin saber casi nada de ellos ( o muchas veces nada). Pues bien, esta es la parte de las constelaciones que las llevan al terreno de lo mágico o lo no tangible, pero como todo, no es menos útil porque no hayamos construido todavía el lenguaje que pueda describir el fenómeno. La cuestión es que muchas veces funcionan (por no decir siempre). Pero es importante no tomarlas como la solución en sí, son un  mero instrumento que puede ayudar en un momento dado a una persona, un instrumento potente que hay que utilizar con mucho conocimiento, respeto y cautela. Pero siempre es la persona la que realiza su propio proceso personal.

Las constelaciones familiares se basan en 3 principios que acuñó Hellinger, que ordenan y provocan el buen funcionamiento de las familias. Son los 3 Órdenes del Amor, que según el autor, son la guía el cauce por dónde las familias tienen bienestar y dónde sus miembros pueden sentirse bien.

Los órdenes del amor son: pertenencia, jerarquía y equilibrio entre dar y tomar.

El orden de pertenencia dice que todos los miembros del sistema pertenecen, tienen derecho a pertenecer y el sistema necesita que pertenezcan. Cuando alguien es excluido, el sistema familiar cojea y queda dañado y es entonces cuando aparecen implicaciones sistémicas, habitualmente alguien representa al excluído como forma de mantenerle vivo. Por ejemplo, si a una pareja anterior del padre, un hijo no le da un buen lugar en su corazón, ni la ve, ni la reconoce, puede representar características de esta persona, de manera que el sistema intenta compensar la exclusión a través de la implicación del hijo con esta persona. Es posible incluso, no habiéndola conocido y por supuesto, no es consciente de esta implicación ni de la solución. Si esta pareja anterior murió, por ejemplo, sería importante para este hijo darle un buen lugar, respetarla y ponerla a la luz, ya que su muerte dejo camino para un nuevo matrimonio y para su propio nacimiento. Aquí la implicación puede ser la repetición del hijo de tendencias o comportamientos de esta pareja del padre que murió, como forma de poner de manifiesto su exclusión y a la vez la necesidad de pertenencia del sistema.

El orden jerárquico habla sobre cómo deben ordenarse los miembros del sistema en él. Los que llegaron primero al sistema están antes que los que llegaron después. Algo muy sencillo y a la vez complejo de llevar a cabo. Por ejemplo, un hijo se cree mejor que su padre y tiene una actitud despectiva hacia él. En realidad le está diciendo: “yo soy mejor que tu”, “yo soy el grande y tú eres el pequeño”. Sin embargo, para este hijo puede suponer un gran coste tener esta implicación con el padre, porque no tiene a su padre con él y le puede repercutir de diferentes maneras en su vida, por ejemplo, no pudiendo tener una relación de pareja equilibrada. Aquí la implicación sería que el hijo se ha posicionado como padre y hay un desequilibrio en el orden jerárquico, ya que el padre llegó antes que el hijo y es el grande.

El tercer orden del amor es el equilibrio entre el dar y el tomar. Este es el motor para que las relaciones se mantengan en el tiempo,  ya sean de amistad de trabajo o de pareja. Si hay un intercambio entre lo que damos y lo que tomamos de los demás, sigue la dinámica de seguir dando y tomando. No siempre este intercambio es positivo, también se pueden producir intercambios negativos, pero tiene el mismo efecto en el mantenimiento de las relaciones, aunque con otras implicaciones emocionales. El único caso en que este equilibrio no existe es en los padres y los hijos, ya que los padres dan más que toman de los hijos. Nunca se puede compensar la vida, los cuidados y los años de dedicación de los padres, tratando de devolverles lo mismo, aunque una buena manera de compensarlo es agradecerlo y aprovechar la vida.

Un ejemplo de implicación sistémica en el caso de desequilibrio entre el dar y el tomar sería una pareja, en la que ella aporta mucho más dinero a la relación que él. Esto puede provocar un desequilibrio, sobre todo si no está compensado por otras cosas. Al dar más, también la persona se siente con más derecho y puede haber una descompensación en el poder, adquiriendo ella un rol poderoso y él sumiso.

Otro ejemplo en el desequilibrio sería una pareja en la que uno de ellos aporta un hijo de una pareja anterior. Aquí el otro da más porque se hace cargo del hijo de su pareja, por lo que la pareja tendrá que compensarlo para que no se produzcan grandes desequilibrios.

 

Os iré hablando más sobre constelaciones, ya que es un tema muy interesante pero siempre es mejor vivirlo que tratar de entenderlo, así que si te interesa mucho acércate a algún taller de constelaciones y ya me contarás!

Aquí os dejo un vídeo de Joan Garriga hablando de Constelaciones:

Poner límites a los demás

 

límites

poner límites

Últimamente me encuentro con personas a las que les es muy difícil poner límites a los demás y que, no se dan cuenta de que no los ponen. Esto les provoca una sobrecarga importante y la pérdida de gran parte de su energía, hasta que no pueden más y tienen que alejarse durante un tiempo para recuperarse. Es por este motivo que he decidido escribir este post, para que al leerlo puedas identificar si es algo que te ocurre y puedas tener alguna pista de cómo empezar a cambiarlo.

¿Cómo pongo límites si es algo que me hace sentir mal? La educación nos ha enseñado que “hay que ser bueno”, que “hay que ayudar”, a veces incluso a pesar de uno mismo. Si analizamos los límites desde una perspectiva de lo que está bien y mal, en general poner límites es algo que está mal. Por este motivo creo que un primer paso es redefinir qué es bueno y malo. Cada uno tenemos una idea de lo que está bien o mal, pero si no ponemos límites y estamos ayudando constantemente a los demás, acabaremos sintiéndonos machacados y vacíos. Si “ser buenos” nos hace sentir mal (a largo plazo), ¿cómo conseguir sentirnos bien?. La respuesta es tolerando el malestar que sentimos al poner límites, para conseguir una sensación de equilibrio y respeto hacia nosotros mismos a largo plazo. Si nos hace perder la energía y después no podemos afrontar nuestros propios asuntos, no será tan bueno. Tampoco se trata de ir al otro extremo y obviar a los demás, pero sí de que haya un equilibrio entre lo que damos a los demás (entre otras cosas ayuda, escucha, compañía, etc) y lo que recibimos de ellos.

Un primer paso es darse cuenta. Para ello es importante poner atención a cómo establecemos relaciones con los demás. Te puedes hacer algunas preguntas:

¿En que se basan mis relaciones?

¿Soy siempre el bote salvavidas de todos?

¿Siento que doy más de lo que recibo?

¿Tengo una necesidad constante de ayudar (o de salvar) a los demás?

¿Ayudo incluso cuando no me piden ayuda?

¿Me disculpo de todo constantemente?

¿Soy capaz de pedir ayuda cuando la necesito?

¿Al acabar el día siento que he perdido toda la energía?

Si la mayor parte de respuestas son SI (o NO en la penúltima pregunta), puedes comenzar a poner atención en este asunto porque es probable que no pongas demasiados límites.

Lo siguiente es pasar a la acción. Para ellos tendrás que cambiar tus estrategias y sobrellevar la mala sensación que te va a provocar decir “no” algunas veces o pedir ayuda en lugar de ofrecerla. También se trata de no estar disponible siempre, sobre todo cuando no se puede, porque a veces necesitamos estar sólo para nosotros mismos.

En resumen, se trata de atender tus necesidades. Ten en cuenta que cuando cambiamos cosas de nuestra vida, nos sentimos raros y los demás también nos perciben distintos. No es fácil. La buena noticia es que en la medida que aprendas a respetarte más, también los demás te respetarán más y tendrás más espacio y más capacidad de decisión sobre cómo quieres que sean tus relaciones (laborales, familiares, de pareja o amistades).

Las parejas y sus problemas, cómo afrontarlos.

 

problemas de pareja

problemas de pareja

Existen muchos tipos de parejas y no todas tienen los mismos problemas, pero si podemos hablar de algunos de ellos que se presentan con frecuencia y de cómo afrontarlos.

Hay parejas que llevan poco tiempo juntas, que se están conociendo, otras que llevan tantos años juntos que creen saberlo todo del otro o parejas que se han distanciado a partir de un problema que surgió y que no supieron afrontar. En este artículo hablaré de las parejas que tienen problemas, pero obviamente existen parejas que mantienen un equilibrio y que disfrutan de bienestar. No se trata de rasgos estables, sino más bien de su capacidad de evolución y de adaptación a los asuntos a los que se van enfrentando a lo largo de su vida.

Cuando veo a una pareja por primera vez en consulta realizo una evaluación de los problemas que tienen en este momento, de los problemas que han tenido en el pasado y cómo los han afrontado y de cuál es su demanda actual, es decir, que quieren conseguir viniendo a terapia. Habitualmente lo hago con cada uno por separado, para que se sientan libres de hablar y para que tengan un espacio dónde expresar lo que sienten. Después los veo juntos y pongo en común las demandas de ambos para preparar los objetivos principales de la terapia.

Los problemas más comunes que suelen expresar las parejas son:

  • El lenguaje verbal o no verbal es agresivo, o hay uno de los dos que es más agresivo y el otro más pasivo (se calla más).
  • El tono emocional es negativo. Las parejas pueden intercambiar afectos positivos o negativos y todos son necesarios en la relación, pero a veces predominan más los afectos negativos, que son, por ejemplo, las quejas, la expresión de emociones negativas, la exigencia al otro o las recriminaciones.
  • La manera de interpretar el mensaje del otro en parejas con problemas suele ser negativo. Si hay varias posibles interpretaciones, probablemente se centren en la que sea más negativa.
  • Problemas en el desempeño de la pareja como padres. Conflictos y roles que cada uno desempeña. Diferencias en el estilo educativo, asunción de responsabilidades o límites
  • con la familia de origen de cada uno.
  • Hay humillaciones, críticas y desacuerdos.
  • En muchos casos se generan luchas de poder en la pareja y la relación es una especie de “campo de batalla” dónde todo vale como arma arrojadiza para intentar ganar el poder.
  • Contraqueja: cuando uno de los miembros de la pareja expresa un desacuerdo o queja al otro y éste no la recoge, sino que expresa otra queja. De esta manera de retroalimenta la queja, provocando la contraqueja y ninguno de los dos siente que su demanda está siendo reconocida por el otro, provocando la acumulación de quejas sin solución.
  • Pueden aparecer celos, a veces fundados y otras infundados. También puede haber infidelidades, que habitualmente son fruto de los problemas de pareja.
  • Se erosionan los reforzadores de la pareja. Muchas veces la pareja olvida que ha de dedicarse tiempo para “regar” la relación, compartir ocio, aficiones, conversaciones, salidas o cualquier tipo de reforzador que hubo al principio de la relación.
  • Puede haber dificultades sexuales como insatisfacción, falta de deseo, incapacidad de conseguir el orgasmo o desgaste. También puede ser que alguno de los dos tenga algún problema específico que haya que trabajar también como anorgasmia, eyaculación precoz, parafilias o impotencia.

La intervención con la terapia de pareja se hace de manera totalmente personalizada, realizando un análisis exhaustivo de los problemas que tiene la pareja, sus causas y las posibles soluciones. Pero hay algunos aspectos que se suelen trabajar en la mayor parte de terapias como son:

  • La comunicación: se trata de enseñar a la pareja una nueva manera de comunicarse asertivamente, para que puedan expresar sus desacuerdos y ser escuchados por el otro. También es importante que aprendan cómo escuchar activamente al otro y reconocer lo que está expresando. A veces es necesario trabajar la expresión de emociones positivas, ya que en general hay dificultad en la expresión emocional positiva y es importante comunicar lo que sentimos a la pareja. Tanto en la expresión de emociones positivas como negativas se trabaja la expresión verbal (qué decimos, que palabras utilizamos) y la expresión no verbal (gestos, caras, movimiento corporal).
  • Entrenamiento en habilidades de solución de problemas: se enseña a la pareja a afrontar los problemas de una manera resolutiva, dando un espacio a la definición del problema a afrontar, a la generación de posibles soluciones y a la puesta en marcha de la soluciones. Se trata de que cada uno pueda utilizar sus propias habilidades y realicen un trabajo en equipo que pueda aportarles buenos resultados en los problemas que vayan surgiendo.
  • Se trabajan las expectativas negativas del otro, que suelen aparecer cuando la pareja tiene problemas durante un tiempo. Ambos esperan del otro un comportamiento en función de lo que ha ido ocurriendo y esto les provoca un estado “a la defensiva” que dificulta cualquier tipo de solución. Es importante expresar lo que hasta ese momento ha sucedido y hacer un punto y seguido en las expectativas para poder aceptar los cambios que ambos van a ir haciendo durante el proceso.
  • Explicitación de las normas y ajuste en los acuerdos. Aunque no se hablen, la pareja conforma una serie de normas de funcionamiento en el inicio de su relación que son uno de los cimientos sobre los que se sostienen. Es importante explicitarlas, hablar sobre ellas y ver si ambos quieren seguir con ellas o modificar algunas que ya no les sean útiles para seguir creciendo y funcionando.
  • Aumentar las actividades gratificantes de la pareja, proponiéndoles compartir tiempo de ocio y bienestar.
  • Focalizar la atención hacia los aspectos positivos del otro, ya que cuando hay problemas se centran en lo negativo del otro y es difícil darle importancia a lo positivo.
  • Trabajar los problemas específicos de cada pareja.

Si queréis saber más sobre comunicación en pareja y problemas de pareja, aquí podéis escuchar una entrevista mía en la radio explicando cómo mejorar la comunicación en pareja.

Feliz miércoles!

La importancia de los procesos emocionales

Últimamente he estado pensando que le damos poca importancia a los procesos emocionales y a los procesos vitales. Vivimos las emociones como si fueran obstáculos a evitar y no permitimos que estén un tiempo. Sin embargo, tiene sentido que aparezcan en diferentes momentos de nuestra vida.

Cada emoción nos sirve, nos ayuda a entender, a desprendernos, a aprender, a avanzar y a muchas otras cosas. Tenemos prisa porque pasen rápido, sobre todo las que más nos duelen: la tristeza, la angustia, la ira o el miedo. Creo que es parte de la sociedad actual en la que priman los resultados y no tanto los caminos que nos llevan hasta ellos.

Hoy quiero proponer que nos quedemos en los procesos emocionales un tiempo. La tristeza suele aparecer cuando estamos en un momento de pérdida de alguien o de algo. Nos ayuda a entender que se fue y a reconstruir nuestras vidas de nuevo. Es un momento de recogernos, de estar más hacia adentro. La angustia nos pone en marcha, activa nuestras capacidades y recursos y nos lleva hacia los cambios que en algunos momentos necesitamos. El miedo nos advierte de que algo es peligroso y debemos alejarnos, actuando como protector y la ira nos libera de pesos que llevamos dentro.

Claro que cuando vivimos estas emociones no nos encontramos bien, a veces nos bloquean y no nos permiten seguir. Puedes necesitar ayuda de un profesional para poder procesar estas emociones, pero lo primero de todo es darte permiso para vivirlas.

En mi trabajo como psicóloga, me encuentro que la gente se siente “débil” por tener emociones de este tipo. Intentan pasar por encima de ellas y hacer como si no estuvieran. Y al final, siempre aparecen. Podemos contenerlas un tiempo pero no para siempre.

Hay muchos procesos emocionales y vitales importantes: una separación, el nacimiento de un hijo, un cambio laboral, el inicio de una relación o un cambio personal. Todos ellos requieren de atención por nuestra parte y de espacio para sentir. Claro que no todo es eso, también necesitamos tener recursos para afrontar las situaciones y muchas veces el apoyo de los nuestros.

Así que date permiso para vivir tus emociones, sean las que sean. Todas están bien. Todas merecen ser vividas.

emoción

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¡Feliz miércoles!

Terapia finalizada

Hola!

Hoy os quiero copiar una carta de un paciente que ha terminado su terapia hace unas semanas.. Mi intención es que se entienda un poco más el proceso de una terapia. Para cada persona es diferente, porque los objetivos son diferentes y a veces, también los caminos para alcanzarlos.

Podéis leer más opiniones de pacientes aquí y también aquí.

“Hola Dácil, Decidí venir a consultarte ya que tenía inquituedes respecto a un tema de futuro laboral y en general. Soy francés y era profesor en Francia. Tengo una excedencia de 9 años y el plazo se iba terminando. Pues, tenía dudas de si volver a Francia y a este oficio o no. Este era el objetivo principal. A lo largo de las sesiones, la respuesta se ha hecho bastante clara respecto a la decisión de quedarme en Barcelona. Hemos pasado por una exploración del pasado obviamente pero también me ha impactado el tema de la narración, es decir como uno habla de si mismo y se ve y que no corresponde a veces a la realidad. También, ha sido importante para mi poder mirar atrás sin poner cara de asco, sino mirar mi pasado como diferentes capítulos que han construido quien soy hoy, tanto los capítulos bonitos como los más negros y dolorosos. La terapia me permitió además tomar distancia acerca de mi familia, es decir que las figuras de los miembros de mi familia se queden en su sitio. El último logro es aceptar lo que no me gusta, quien no soy. Parece evidente pero creo que no lo es para mucha gente. Ha sido una terapia no exclusivamente centrada en el pasado, ni mucho menos y eso me ha gustado, ya que lo que me interesa es ahora y aqui, el « a donde vamos a partir de ahí » más que el por qué soy así, hago eso etc… Gracias Dácil”

Y si os interesa ver terapias, hay una serie que recrea casos bastante reales de terapia, que me gusta mucho. Os la recomiendo.Yo he visto la versión argentina, también hay versión americana (de ésta no puedo opinar porque no la he visto).

Feliz lunes!