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Autoayuda

Poner límites a los demás

 

límites

poner límites

Últimamente me encuentro con personas a las que les es muy difícil poner límites a los demás y que, no se dan cuenta de que no los ponen. Esto les provoca una sobrecarga importante y la pérdida de gran parte de su energía, hasta que no pueden más y tienen que alejarse durante un tiempo para recuperarse. Es por este motivo que he decidido escribir este post, para que al leerlo puedas identificar si es algo que te ocurre y puedas tener alguna pista de cómo empezar a cambiarlo.

¿Cómo pongo límites si es algo que me hace sentir mal? La educación nos ha enseñado que “hay que ser bueno”, que “hay que ayudar”, a veces incluso a pesar de uno mismo. Si analizamos los límites desde una perspectiva de lo que está bien y mal, en general poner límites es algo que está mal. Por este motivo creo que un primer paso es redefinir qué es bueno y malo. Cada uno tenemos una idea de lo que está bien o mal, pero si no ponemos límites y estamos ayudando constantemente a los demás, acabaremos sintiéndonos machacados y vacíos. Si “ser buenos” nos hace sentir mal (a largo plazo), ¿cómo conseguir sentirnos bien?. La respuesta es tolerando el malestar que sentimos al poner límites, para conseguir una sensación de equilibrio y respeto hacia nosotros mismos a largo plazo. Si nos hace perder la energía y después no podemos afrontar nuestros propios asuntos, no será tan bueno. Tampoco se trata de ir al otro extremo y obviar a los demás, pero sí de que haya un equilibrio entre lo que damos a los demás (entre otras cosas ayuda, escucha, compañía, etc) y lo que recibimos de ellos.

Un primer paso es darse cuenta. Para ello es importante poner atención a cómo establecemos relaciones con los demás. Te puedes hacer algunas preguntas:

¿En que se basan mis relaciones?

¿Soy siempre el bote salvavidas de todos?

¿Siento que doy más de lo que recibo?

¿Tengo una necesidad constante de ayudar (o de salvar) a los demás?

¿Ayudo incluso cuando no me piden ayuda?

¿Me disculpo de todo constantemente?

¿Soy capaz de pedir ayuda cuando la necesito?

¿Al acabar el día siento que he perdido toda la energía?

Si la mayor parte de respuestas son SI (o NO en la penúltima pregunta), puedes comenzar a poner atención en este asunto porque es probable que no pongas demasiados límites.

Lo siguiente es pasar a la acción. Para ellos tendrás que cambiar tus estrategias y sobrellevar la mala sensación que te va a provocar decir “no” algunas veces o pedir ayuda en lugar de ofrecerla. También se trata de no estar disponible siempre, sobre todo cuando no se puede, porque a veces necesitamos estar sólo para nosotros mismos.

En resumen, se trata de atender tus necesidades. Ten en cuenta que cuando cambiamos cosas de nuestra vida, nos sentimos raros y los demás también nos perciben distintos. No es fácil. La buena noticia es que en la medida que aprendas a respetarte más, también los demás te respetarán más y tendrás más espacio y más capacidad de decisión sobre cómo quieres que sean tus relaciones (laborales, familiares, de pareja o amistades).

La importancia de los procesos emocionales

Últimamente he estado pensando que le damos poca importancia a los procesos emocionales y a los procesos vitales. Vivimos las emociones como si fueran obstáculos a evitar y no permitimos que estén un tiempo. Sin embargo, tiene sentido que aparezcan en diferentes momentos de nuestra vida.

Cada emoción nos sirve, nos ayuda a entender, a desprendernos, a aprender, a avanzar y a muchas otras cosas. Tenemos prisa porque pasen rápido, sobre todo las que más nos duelen: la tristeza, la angustia, la ira o el miedo. Creo que es parte de la sociedad actual en la que priman los resultados y no tanto los caminos que nos llevan hasta ellos.

Hoy quiero proponer que nos quedemos en los procesos emocionales un tiempo. La tristeza suele aparecer cuando estamos en un momento de pérdida de alguien o de algo. Nos ayuda a entender que se fue y a reconstruir nuestras vidas de nuevo. Es un momento de recogernos, de estar más hacia adentro. La angustia nos pone en marcha, activa nuestras capacidades y recursos y nos lleva hacia los cambios que en algunos momentos necesitamos. El miedo nos advierte de que algo es peligroso y debemos alejarnos, actuando como protector y la ira nos libera de pesos que llevamos dentro.

Claro que cuando vivimos estas emociones no nos encontramos bien, a veces nos bloquean y no nos permiten seguir. Puedes necesitar ayuda de un profesional para poder procesar estas emociones, pero lo primero de todo es darte permiso para vivirlas.

En mi trabajo como psicóloga, me encuentro que la gente se siente “débil” por tener emociones de este tipo. Intentan pasar por encima de ellas y hacer como si no estuvieran. Y al final, siempre aparecen. Podemos contenerlas un tiempo pero no para siempre.

Hay muchos procesos emocionales y vitales importantes: una separación, el nacimiento de un hijo, un cambio laboral, el inicio de una relación o un cambio personal. Todos ellos requieren de atención por nuestra parte y de espacio para sentir. Claro que no todo es eso, también necesitamos tener recursos para afrontar las situaciones y muchas veces el apoyo de los nuestros.

Así que date permiso para vivir tus emociones, sean las que sean. Todas están bien. Todas merecen ser vividas.

emoción

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¡Feliz miércoles!

Parejas simétricas y parejas complementarias

pareja

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Las parejas se pueden clasificar de muchas maneras, aunque hoy las voy a definir con esta dicotomía: complementarias o simétricas. La terapia sistémica ha definido de esta manera las parejas y resulta muy útil para la comprensión y también para el trabajo terapéutico.

Las parejas simétricas o iguales parten de un punto de vista muy parecido. Tienen valores y personalidades muy parecidas. En un principio pueden ser parejas que encajen muy bien porque no hay lugar para las discusiones ni los choques. La convivencia resulta estable, fácil y simple. Quienes se incorporan a una pareja con este modelo, prefieren la estabilidad de la similitud que el enriquecimiento de la diferencia. Para quién este modelo es aceptable, porque no busca el crecimiento, sino más bien la ausencia de conflicto y la tranquilidad va a ser un modelo de pareja funcional.

Una pareja complementaria es una pareja en la que se produce crecimiento personal para los dos miembros. Ambos se nutren de las diferencias del otro y van creando su propio modelo de funcionamiento. Este proceso necesita de discusiones y conflictos, que se pueden vivir como fases de acoplamiento más que como un problema de pareja. Las parejas que consiguen este estado suelen hacerlo a través de una serie de crisis que van superando, y la unión se convierte en una fuente de enriquecimiento, digna de ser mantenida por mucho tiempo. La convivencia para este tipo de parejas se convierte en un proceso de conceder al otro. Conceder desde la convicción de que le parece razonable la demanda del otro, desde la empatía con el otro y no desde el miedo a la pérdida.

Ninguno de los dos tipos de pareja es un modelo absoluto, ni es mejor o peor que el otro. Cada uno tiene sus beneficios y sus problemas. Por ejemplo, una pareja que se complementa porque uno de ellos busca ser cuidado y el otro disfrutar del sentimiento benevolente de ser cuidador, puede correr el peligro de no funcionar cuando el cuidador busque satisfacer su propio deseo.

En una pareja simétrica puede ocurrir que la ausencia de conflicto y de diferencia provoque en uno de ellos, o en ambos, aburrimiento y búsqueda de nuevos estímulos en otras personas o actividades llegando a no encontrar casi nada en la pareja.

También puede ocurrir que se encaje en ambos casos.

Simétrico o complementario son dos extremos de un continuo dónde todos podríamos identificar nuestra propia pareja. La cuestión es tomar conciencia de cuáles son las potencialidades de nuestra pareja y en qué asuntos nos tropezamos para poder conseguir encajar, durante el tiempo que dure, ya sean 3 años o toda la vida.

Adelanto del libro: Introducción.. (ya queda poco!)

Hola a tod@s!!

Ya queda poco para tener entre mis manos el trabajo de todo este año: mi libro!! Como adelanto la introducción, para ir abriendo boca y que sepáis de que va a tratar..

“Cuando me propusieron escribir este libro tuve claro cuál sería el objetivo: hablar de la sexualidad de una forma cercana y comprensible, aportando información para que, al leerlo, puedas identificar tu propia sexualidad, tus límites, aprendizajes y normas. A partir de ahí decides si quieres o puedes cambiar algo de lo que no te funcione y refuerzas aquello que sí.

Para ello, en primer lugar planteo una visión global de la sexualidad. A medida que lo vayas leyendo, irás tomando conciencia de dónde has ido aprendiendo tu manera de hacer y de ser como individuo sexual que eres. Hay varios niveles en los que te estás formando constantemente: el personal, tu propia experiencia y otros sistemas concéntricos como tu familia, la sociedad y el momento histórico actual y esto también incide en tu sexualidad. También le dedico un espacio a las diferencias entre hombres y mujeres, porque sí, somos diferentes, en el buen sentido.

En la segunda parte del libro describo diferentes personalidades sexuales, tanto de hombres como de mujeres. He elegido como hilo conductor historias de pacientes y de personas cercanas, porque creo que es una buena forma de mostrar problemas que tienen las personas como tú y yo, y de los que no se suele hablar. El tema de la sexualidad es más profundo y complejo de lo que parece y, como tal, hay que tomarlo. Tiene muchos beneficios pero también muchas complicaciones. Tenemos información de sobra acerca del sexo pero no sabemos mucho. Sólo el acercamiento respetuoso y consciente a la sexualidad aporta la sabiduría necesaria para disfrutarlo realmente.

Cuando hayáis terminado de leer esta parte, podréis identificaros a vosotros y a vuestras parejas sexuales y espero que eso os ayude a entender algo más de qué ocurre en la interacción de dos personas.  La tercera parte del libro la dedico a aportar todo tipo de información y técnicas para manejarse mejor en la sexualidad, con la intención de servir como ayuda para aquellos que se están iniciando en el sexo y para aquellos que ya llevan tiempo, pero que quizá quieren mejorar su sexualidad.

Si me fijo en mi experiencia profesional como psicóloga, veo que cuando alguien tiene alguna dificultad en torno a la sexualidad o la pareja, le cuesta mucho más pedir ayuda, que para cualquier otro tipo de problema psicológico. En general pedir ayuda es difícil, por el proceso que requiere. Darse cuenta del problema, asumir que se necesita ayuda externa y desestimar los prejuicios todavía presentes en torno a la psicología (resumiéndolo mucho). Parece que la sexualidad sea menos importante que otros problemas, que de mucha más vergüenza o que no merezca ser tratado con ayuda profesional. Nos queda mucho camino por hacer y espero aportar mi grano de arena con las publicaciones que realizo en mi blog y con este libro. El camino todavía se presenta largo y costoso. Pasa por darle a las emociones la misma relevancia que a nuestra parte tangible, el cuerpo y la conexión que hay entre todas nuestras piezas.

A pesar de las dificultades que todavía tiene algo relativamente nuevo, como es la psicología, mi invitación para todos los que vayáis a leer este libro es a mirar más los asuntos emocionales y psicológicos y tomar la ayuda profesional como lo que es: una herramienta para poder afrontar procesos personales difíciles, conseguir cambios vitales importantes y una buena salud emocional.”

He escrito un libro!

Hola de nuevo a todos!

Hace algunos meses que he dejado de escribir en el Blog y ya lo echaba de menos. Por suerte ha sido por un buen motivo: escribir un libro!!. Ahora lo retomo para volver a publicar el artículo semanal al que me había acostumbrado (siempre que el tiempo libre me lo permita) y seguir compartiendo ideas, experiencias de pacientes o reflexiones que tengan que ver con las personas y sus procesos personales.

Quería retomar el blog hablando de la experiencia de escribir un libro, con sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado, mi objetivo es compartirlo con todos y, por otro lado, creo que puede servir si alguien está en esta situación.

En general ha sido una experiencia tremendamente enriquecedora y estresante, a la misma vez. Desde que me lo propusieron, el verano pasado, he vivido diferentes fases. Al principio pensé que sería muy difícil o casi imposible abordar tremenda empresa. No tenía toda la confianza en que fuera capaz, por el límite temporal que tenía y porque nunca antes había escrito algo similar.

Comencé por lo que pensaba que era el final: escribir el índice (agradezco mucho las indicaciones de mi editor, sin el que no habría sido posible hacerlo). Así dicho parece algo sencillo, pero es lo más complicado de todo. Consiste en partir de una idea y crear un cauce por el que hacer fluir varios afluentes, y que además de encajar entre ellos, tengan un ritmo y una dirección similar.

Una vez hecho el índice, ya pude empezar a escribir algún capítulo.  Fue complicado encajar en el estilo propuesto por la editorial: se trataba de escribir algo de manera sencilla y amena pero que a la vez explicada algo muy complejo: cómo veo la sexualidad en la sociedad actual y cómo las personas actúan en función de sus propias personalidades, también en la sexualidad. Además, cómo encajan y desencajan los diferentes tipos de personalidades sexuales entre ellos y por último, cómo tener una vida sexual más satisfactoria.

Durante el proceso he disfrutado mucho, me he desesperado, me he agobiado, he perdido la paciencia, me he vuelvo a encantar y he encontrado el camino poco a poco. He leído libros, he buscado información en las conversaciones que escuchaba, en los relatos de mis pacientes, en los anuncios de televisión o en cualquier lugar que me ha dado una buena idea. Tengo apuntes en cuadernos y  post-its por todos sitios. Mi aprendizaje fundamental en el proceso ha sido a tener más paciencia en los resultados y a ser más constante.

Todavía me queda gran parte del proceso pero lo difícil ya esta hecho (espero…)

Solo puedo agradecer a la vida que me haya dado esta oportunidad y a mis pacientes por aportarme la mayor parte de los conocimientos e historias que he plasmado en el libro. Espero que pueda ayudar a alguien, con eso ya me doy más que por satisfecha. Por supuesto, agradecer a la editorial que me haya dado esta oportunidad.

Próximamente será publicado. Os enterareis porque me encargaré de comentarlos en todos los foros públicos de los que dispongo.

Gracias!

Tengo mucha ansiedad..

 

ansiedad

Preocupaciones, ansiedad

Hola a tod@s!

Hoy quiero hablar de la ansiedad, un tema que he tratado en otras ocasiones pero que esta semana ha estado muy presente a mi alrededor. La ansiedad es uno de los síntomas que nos indican que algo nos pasa, que tenemos asuntos pendientes o que los temas en los que estamos nos están sobrepasando. Aquí podéis leer una carta de una paciente que vino hace tiempo con ansiedad y los resultados que consiguió. Si te interesan las cartas después del tratamiento de otros pacientes puedes leer más aquí.

 

Septiembre es un mes muy propicio para sentir ansiedad. Volvemos de vacaciones, retomamos las responsabilidades, visualizamos todo el año, en definitiva, estamos desentrenados de nuestra propia vida. Además, es un mes en el que nos proponemos cambios y a veces son demasiado para lo que podemos conseguir realmente (ir al gimnasio, adelgazar, aprender inglés, mejorar las relaciones con mis compañeros de trabajo, ir a ver más a mis padres y apuntarme a dibujo, que siempre quise aprender).

La ansiedad es una emoción como cualquier otra, bueno no, no es igual que la alegría,  pero sí es una emoción más. La diferencia es que sentimos emociones positivas y negativas, y éstas últimas nos generan sensaciones desagradables o incómodas, motivo por el que no nos gusta demasiado sentirlas. En general, solemos intentar evitar sentir las emociones negativas: rabia, tristeza, enfado o ansiedad. Es una cuestión social: no nos han enseñado a aceptar y vivir las emociones negativas. Si lloramos alguien nos dirá “no llores”, si estamos enfadados, idem, y si sentimos ansiedad iremos a buscar algún remedio ansiolítico (comer, ir de compras, fumar o tomar alguna pastilla).

Pensamos que la ansiedad es “ponernos nerviosos” y efectivamente lo es. Pero puede generar síntomas físicos (somatizaciones) que nos pueden confundir sobre lo que nos está pasando. Los más frecuentes son dolores estomacales, nauseas, diarreas, hormigueos en extremidades y problemas en la piel. Por dentro notaremos agitación, ahogo, presión en el pecho, malestar y/o mareo.

Mi propuesta de hoy es sencilla pero a la vez complicada: ¿Y si, en lugar de huir de las emociones negativas, nos ponemos en frente de ellas, las miramos detenidamente, tomamos conciencia de ellas y dejamos que nuestro cuerpo las procese como nos pide?

Inténtalo. Cuando la ansiedad venga siéntate, mírala de frente y respira profundamente. Coge aire por la nariz y llévalo al estómago, notando cómo se hincha al inspirar. Después suelta el aire por la boca, despacio, y percibe cómo tu cuerpo va recuperando su equilibrio. No fuerces esta respiración. Date un espacio para pensar en aquellos temas que tengas pendientes, preocupaciones o asuntos y sácalos, escríbelos.

Trátalos.

Elementos del portfolio

La primera sesión con un psicólogo

A todos nos aterra, creo, la idea de sentarnos delante de un desconocido y contarle nuestros más oscuros secretos. – ¿Qué pensará? -. Es la primera pregunta que seguramente nos haremos o que ya nos hemos hecho. Hay tantas cabezas como personas y cada una funciona diferente. Cada uno tenemos miedos, expectativas, creencias, bloqueos, etiquetas, autocríticas e ideas sobre cómo funciona el mundo en el que estamos.

La primera dificultad es que solemos proyectar nuestro propios miedos, es decir, creemos que el Psicólogo pensará lo que nosotros mismos pensamos de nosotros. La segunda dificultad es que no conocemos de nada a esa persona, que nos imaginamos que es, y da miedo sentarse y hablar. Seguramente solo de pensarlo aparezca una sensación de nerviosismo en todo el cuerpo.

Y la dificultad más importante es que nos cuesta mirar a nuestros problemas, verlos y decidir pedir ayuda para solucionarlos, hecho que creo muy normal porque no estamos acostumbrado a darle importancia a nuestras emociones y porque tampoco sabemos muy bien que hace el psicólogo – ¿Sólo hablando me curará? -. (si quieres saber en que consiste la terapia entra aquí).

Aunque en muchos sentidos la sociedad ha avanzado, en esto de la Psicología todavía andamos cojos. Sigue existiendo, y mucho, la idea de que “el que va al psicólogo esta loco” y de que “en los psicólogos no creo”. Nos queda mucho camino por andar, como sociedad, para darle la importancia que tienen a las emociones y empezar a mirarlas desde otra perspectiva. Una perspectiva que nos enseñe a tratar con nosotros mismos, a gestionar las emociones negativas y también las positivas, a solucionar problemas, a pedir ayuda cuando lo necesitemos y a ir realizando procesos personales acompañados por un profesional.

Durante los siete años que llevo dedicándome a la ayuda psicológica, me he dado cuenta de que es muy importante abrir un espacio en el que las personas puedan venir a consulta y conocernos de manera gratuita. Se trata de un acercamiento, de que la persona que busca ayuda vea cómo se siente en el lugar y con el terapeuta que tiene delante, y resolver todas aquellas dudas que le ronden la cabeza, tanto acerca del asunto por el que ha llegado a la consulta como sobre la propia terapia y sus intríngulis.  De esta manera se calma gran parte de la ansiedad acerca de la terapia y comienza una relación terapéutica de confianza, para que el paciente pueda decidir cómo y con quién realizar su proceso de cambio personal. Creo que es una decisión difícil y que es importante tomarla de una manera consciente.

Si estás en un momento como el que describo puedes contactar conmigo aquí y reservar tu primera sesión.

Latest Posts

El miedo al cambio

Todos solemos tener miedo a los cambios que tenemos que ir afrontando en nuestro día a día. El miedo al cambio es un mecanismo de defensa normal ante lo desconocido y ante la duda de si tendremos capacidad para afrontar la nueva situación. Este miedo al cambio, en poca cantidad, puedo ayudarnos a estar más atentos y a poner en marcha nuestra creatividad y nuestra capacidad de solución de problemas; pero si el miedo es muy intenso puede llegar a bloquearnos.

Si nuestro miedo al cambio es intenso y sentimos que nos estamos bloqueando seguramente evitaremos afrontar la situación o la afrontaremos con mucho estrés y desgaste emocional, y al final no nos sentiremos bien y no conseguiremos alcanzar nuestros objetivos.

Para afrontar mejor los cambios puedes aplicar estas 4 estrategias:

  1. Fíjate en que casi todo lo que haces en tu día a día requiere de algunos cambios y que ya has enfrentado muchos cambios antes, algunos más fáciles y otros más difíciles.
  2. Valora que habilidades, conocimientos y recursos ya tienes para sentirte más seguro de ti mismo.
  3. Busca la meta a la que quieres llegar e intenta que no sea demasiado lejana ni complicada, mejor  proponte pequeñas metas alcanzables.
  4. Concéntrate en lo que tu puedes controlar, como tu actitud y tus habilidades, y deja de lado lo que pueda pasar en el entorno, ya que ahí no puedes hacer nada.
  5. No busques la solución perfecta sino la más aceptable y ponla en marcha.

La mayoría de las personas que deciden pedir ayuda a un psicólogo tienen miedo al cambio, porque cuando nos movemos en terreno desconocido, aunque nos haga daño, sabemos manejarnos. Aquí podéis leer una carta que escribió un paciente tras afrontar su miedo al cambio y conseguir importante mejoras en su vida y en sus emociones.

Tipos de anticonceptivos

Hola!

En el vídeo de hoy os explico los métodos anticonceptivos que existen, cómo se utilizan y que hay que tener en cuenta para elegir tu método anticonceptivo.

Existen 4 tipos de anticonceptivos:

preservativo masculino

preservativo femenino 

Píldora: 1 vez al día

Parche: 1 vez a la semana

Anillo vaginal: cada 3 semanas

Inyección hormonal: 1 vez al mes

Implante intradermal: cada 3 ó 5 años 

Hombre: Vasectomía

Mujer: Ligadura de trompas

Mujer: Evitar coito momento ovulación

Hombre: Marcha atrás

Es importante tener en cuenta varios factores para elegir tu método anticonceptivo:

  • Pareja estable / relaciones esporádicas
  • Edad
  • Salud
  • Efectos secundarios
  • Comodidad

Aquí os dejo el vídeo

Feliz lunes!

Elementos del portfolio

Preocupaciones, ¿amigas o enemigas?

AFRONTANDO LAS PREOCUPACIONES.

preocupaciones, ansiedad

Preocupaciones, ansiedad

En unos momentos u otros de nuestra vida, vivimos y convivimos con las preocupaciones, aquellas amigas y enemigas que nos ayudan a prevenir problemas, nos bloquean, nos mueven a preparar nuestros proyectos y que nos dicen lo responsables que estamos siendo, con el simple hecho de tenerlas en mente.

¿Son amigas con las que afrontar la vida o enemigas a las que eliminar?

Primero de todo diré que las preocupaciones nos hablan del futuro. Etimológicamente estar “pre” “ocupado” es estar ocupado en algo previamente, es decir, en algo que todavía no ha ocurrido. Entonces, ¿cómo sabemos que va a ocurrir? Aquí es donde aparece la primera dificultad de las preocupaciones, de momento no podemos adivinar el futuro.

Ahora toca preguntarse si entonces lo ideal es no preocuparse de nada, y yo diría que no. Tenemos instintos que hacen que podamos analizar las situaciones futuras desde nuestro cerebro emocional y racional y tomar decisiones en pocos segundos, sobre lo que vamos a hacer, teniendo en cuenta lo que creemos que va a pasar; se trata de un proceso automático. Pero también aquí, en el momento de tomar decisiones sobre el futuro, aparecen nuestros miedos, fundamentados o no en situaciones pasadas, que distorsionan la visión que tenemos de la situación a afrontar. Por ejemplo, si pensamos que las personas no son de fiar porque hemos tenido experiencias que han forjado esta creencia, tenderemos a preocuparnos por posibles daños emocionales en las relaciones interpersonales con los demás, y seguramente no nos abriremos tanto y hasta evitaremos crear lazos emocionales, sobre todo en pareja.

Creo que la manera en que nos preocupamos dice mucho de nosotros y hay tantas maneras de preocuparse como personas, pero en el trabajo con pacientes encuentro sobre todo la preocupación desadaptativa; la que está forjada en los miedos, los traumas, las inseguridades y que no ayuda a afrontar el futuro, de manera que la personas, se equivoquen o no, no pueden disfrutar del proceso de la vida, con sus ganancias y sus pérdidas. Esta preocupación se caracteriza por las sobregeneralizaciones desde una perspectiva negativa, la visión sesgada que obvia el optimismo, la mirada suspicaz y el temor a la pérdida. Es importante tener en cuenta que si nos preocupamos demasiado y de una manera desadaptativa, seguramente sufriremos de antemano las múltiples opciones negativas, que gastarán nuestros recursos y a la hora de afrontar el problema real, estaremos exhaustos y faltos de energía y creatividad para la solución. Es aquí dónde muchas personas sienten ansiedad.

Entonces, ¿por qué seguimos preocupándonos así?  Por lo mismo que hacemos la mayoría de cosas que nos dañan, porque crea adicción: la sensación de control que nos aporta compensa el desgaste y mantiene esta estrategia durante años, llevándonos a la erosión emocional y la necesidad de cada vez más control.