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Constelaciones familiares, ¿Qué son? ¿Funcionan?

Hola a todos y todas!

Hoy quiero empezar a hablar en el blog de una técnica con la que llevo familiarizándome 2 años (estoy formándome en el Institut Gestalt de Barcelona) y con la que estoy trabajando en terapia individual, obteniendo muy buenos resultados: las constelaciones familiares.

Se trata de una técnica que comenzó a realizar Bert Hellinger (Filósofo, teólogo, pedagogo y terapeuta) y que introdujo en España en el año 1999 Joan Garriga (Psicólogo humanista, terapeuta Gestalt y director del Institut Gestalt).

Las constelaciones familiares tienen un nombre muy llamativo y algo “alternativo” dentro de la Psicología y de hecho lo realizan tanto psicólogos como profesionales de otras ramas de las Humanidades. Lo más importante, como en todo, si quieres realizar un taller de constelaciones familiares es que elijas bien el “Constelador”, que tenga experiencia demostrable y si es terapeuta sistémico y/o Psicólogo mucho mejor.

El nombre constelplaymoviles constelacionesaciones, en realidad es una traducción del alemán no literal, la traducción correcta sería configuraciones familiares y consisten en configurar “in vivo” a representantes que hacen de personas de la familia de la persona que constela (paciente) y que ponen de relieve las dinámicas o formas de funcionar de la familia, que mantienen los problemas. El constelador o terapeuta va guiando el trabajo y el paciente propone su asunto a trabajar (por ejemplo, hace tiempo que no se habla con sus padres) y su demanda o qué le gustaría conseguir (por ejemplo, retomar o mejorar la relación con ellos).  A partir de aquí, el paciente queda como observador de su constelación y va viendo, comprendiendo y sintiendo, con ayuda del terapeuta, que ocurre en su familia y en él y qué puede cambiar para conseguir su demanda.

También se puede trabajar con constelaciones familiares en una sesión individual, utilizando muñecos que representan a las personas de la familia. Hablaré de esta técnica en otro post.

La parte de las constelaciones que no se entiende hasta que no se participa en un taller es la de cómo los representantes sienten como las personas que representan, sin conocerlos y sin saber casi nada de ellos ( o muchas veces nada). Pues bien, esta es la parte de las constelaciones que las llevan al terreno de lo mágico o lo no tangible, pero como todo, no es menos útil porque no hayamos construido todavía el lenguaje que pueda describir el fenómeno. La cuestión es que muchas veces funcionan (por no decir siempre). Pero es importante no tomarlas como la solución en sí, son un  mero instrumento que puede ayudar en un momento dado a una persona, un instrumento potente que hay que utilizar con mucho conocimiento, respeto y cautela. Pero siempre es la persona la que realiza su propio proceso personal.

Las constelaciones familiares se basan en 3 principios que acuñó Hellinger, que ordenan y provocan el buen funcionamiento de las familias. Son los 3 Órdenes del Amor, que según el autor, son la guía el cauce por dónde las familias tienen bienestar y dónde sus miembros pueden sentirse bien.

Los órdenes del amor son: pertenencia, jerarquía y equilibrio entre dar y tomar.

El orden de pertenencia dice que todos los miembros del sistema pertenecen, tienen derecho a pertenecer y el sistema necesita que pertenezcan. Cuando alguien es excluido, el sistema familiar cojea y queda dañado y es entonces cuando aparecen implicaciones sistémicas, habitualmente alguien representa al excluído como forma de mantenerle vivo. Por ejemplo, si a una pareja anterior del padre, un hijo no le da un buen lugar en su corazón, ni la ve, ni la reconoce, puede representar características de esta persona, de manera que el sistema intenta compensar la exclusión a través de la implicación del hijo con esta persona. Es posible incluso, no habiéndola conocido y por supuesto, no es consciente de esta implicación ni de la solución. Si esta pareja anterior murió, por ejemplo, sería importante para este hijo darle un buen lugar, respetarla y ponerla a la luz, ya que su muerte dejo camino para un nuevo matrimonio y para su propio nacimiento. Aquí la implicación puede ser la repetición del hijo de tendencias o comportamientos de esta pareja del padre que murió, como forma de poner de manifiesto su exclusión y a la vez la necesidad de pertenencia del sistema.

El orden jerárquico habla sobre cómo deben ordenarse los miembros del sistema en él. Los que llegaron primero al sistema están antes que los que llegaron después. Algo muy sencillo y a la vez complejo de llevar a cabo. Por ejemplo, un hijo se cree mejor que su padre y tiene una actitud despectiva hacia él. En realidad le está diciendo: “yo soy mejor que tu”, “yo soy el grande y tú eres el pequeño”. Sin embargo, para este hijo puede suponer un gran coste tener esta implicación con el padre, porque no tiene a su padre con él y le puede repercutir de diferentes maneras en su vida, por ejemplo, no pudiendo tener una relación de pareja equilibrada. Aquí la implicación sería que el hijo se ha posicionado como padre y hay un desequilibrio en el orden jerárquico, ya que el padre llegó antes que el hijo y es el grande.

El tercer orden del amor es el equilibrio entre el dar y el tomar. Este es el motor para que las relaciones se mantengan en el tiempo,  ya sean de amistad de trabajo o de pareja. Si hay un intercambio entre lo que damos y lo que tomamos de los demás, sigue la dinámica de seguir dando y tomando. No siempre este intercambio es positivo, también se pueden producir intercambios negativos, pero tiene el mismo efecto en el mantenimiento de las relaciones, aunque con otras implicaciones emocionales. El único caso en que este equilibrio no existe es en los padres y los hijos, ya que los padres dan más que toman de los hijos. Nunca se puede compensar la vida, los cuidados y los años de dedicación de los padres, tratando de devolverles lo mismo, aunque una buena manera de compensarlo es agradecerlo y aprovechar la vida.

Un ejemplo de implicación sistémica en el caso de desequilibrio entre el dar y el tomar sería una pareja, en la que ella aporta mucho más dinero a la relación que él. Esto puede provocar un desequilibrio, sobre todo si no está compensado por otras cosas. Al dar más, también la persona se siente con más derecho y puede haber una descompensación en el poder, adquiriendo ella un rol poderoso y él sumiso.

Otro ejemplo en el desequilibrio sería una pareja en la que uno de ellos aporta un hijo de una pareja anterior. Aquí el otro da más porque se hace cargo del hijo de su pareja, por lo que la pareja tendrá que compensarlo para que no se produzcan grandes desequilibrios.

 

Os iré hablando más sobre constelaciones, ya que es un tema muy interesante pero siempre es mejor vivirlo que tratar de entenderlo, así que si te interesa mucho acércate a algún taller de constelaciones y ya me contarás!

Aquí os dejo un vídeo de Joan Garriga hablando de Constelaciones:

Poner límites a los demás

 

límites

poner límites

Últimamente me encuentro con personas a las que les es muy difícil poner límites a los demás y que, no se dan cuenta de que no los ponen. Esto les provoca una sobrecarga importante y la pérdida de gran parte de su energía, hasta que no pueden más y tienen que alejarse durante un tiempo para recuperarse. Es por este motivo que he decidido escribir este post, para que al leerlo puedas identificar si es algo que te ocurre y puedas tener alguna pista de cómo empezar a cambiarlo.

¿Cómo pongo límites si es algo que me hace sentir mal? La educación nos ha enseñado que “hay que ser bueno”, que “hay que ayudar”, a veces incluso a pesar de uno mismo. Si analizamos los límites desde una perspectiva de lo que está bien y mal, en general poner límites es algo que está mal. Por este motivo creo que un primer paso es redefinir qué es bueno y malo. Cada uno tenemos una idea de lo que está bien o mal, pero si no ponemos límites y estamos ayudando constantemente a los demás, acabaremos sintiéndonos machacados y vacíos. Si “ser buenos” nos hace sentir mal (a largo plazo), ¿cómo conseguir sentirnos bien?. La respuesta es tolerando el malestar que sentimos al poner límites, para conseguir una sensación de equilibrio y respeto hacia nosotros mismos a largo plazo. Si nos hace perder la energía y después no podemos afrontar nuestros propios asuntos, no será tan bueno. Tampoco se trata de ir al otro extremo y obviar a los demás, pero sí de que haya un equilibrio entre lo que damos a los demás (entre otras cosas ayuda, escucha, compañía, etc) y lo que recibimos de ellos.

Un primer paso es darse cuenta. Para ello es importante poner atención a cómo establecemos relaciones con los demás. Te puedes hacer algunas preguntas:

¿En que se basan mis relaciones?

¿Soy siempre el bote salvavidas de todos?

¿Siento que doy más de lo que recibo?

¿Tengo una necesidad constante de ayudar (o de salvar) a los demás?

¿Ayudo incluso cuando no me piden ayuda?

¿Me disculpo de todo constantemente?

¿Soy capaz de pedir ayuda cuando la necesito?

¿Al acabar el día siento que he perdido toda la energía?

Si la mayor parte de respuestas son SI (o NO en la penúltima pregunta), puedes comenzar a poner atención en este asunto porque es probable que no pongas demasiados límites.

Lo siguiente es pasar a la acción. Para ellos tendrás que cambiar tus estrategias y sobrellevar la mala sensación que te va a provocar decir “no” algunas veces o pedir ayuda en lugar de ofrecerla. También se trata de no estar disponible siempre, sobre todo cuando no se puede, porque a veces necesitamos estar sólo para nosotros mismos.

En resumen, se trata de atender tus necesidades. Ten en cuenta que cuando cambiamos cosas de nuestra vida, nos sentimos raros y los demás también nos perciben distintos. No es fácil. La buena noticia es que en la medida que aprendas a respetarte más, también los demás te respetarán más y tendrás más espacio y más capacidad de decisión sobre cómo quieres que sean tus relaciones (laborales, familiares, de pareja o amistades).

Las parejas y sus problemas, cómo afrontarlos.

 

problemas de pareja

problemas de pareja

Existen muchos tipos de parejas y no todas tienen los mismos problemas, pero si podemos hablar de algunos de ellos que se presentan con frecuencia y de cómo afrontarlos.

Hay parejas que llevan poco tiempo juntas, que se están conociendo, otras que llevan tantos años juntos que creen saberlo todo del otro o parejas que se han distanciado a partir de un problema que surgió y que no supieron afrontar. En este artículo hablaré de las parejas que tienen problemas, pero obviamente existen parejas que mantienen un equilibrio y que disfrutan de bienestar. No se trata de rasgos estables, sino más bien de su capacidad de evolución y de adaptación a los asuntos a los que se van enfrentando a lo largo de su vida.

Cuando veo a una pareja por primera vez en consulta realizo una evaluación de los problemas que tienen en este momento, de los problemas que han tenido en el pasado y cómo los han afrontado y de cuál es su demanda actual, es decir, que quieren conseguir viniendo a terapia. Habitualmente lo hago con cada uno por separado, para que se sientan libres de hablar y para que tengan un espacio dónde expresar lo que sienten. Después los veo juntos y pongo en común las demandas de ambos para preparar los objetivos principales de la terapia.

Los problemas más comunes que suelen expresar las parejas son:

  • El lenguaje verbal o no verbal es agresivo, o hay uno de los dos que es más agresivo y el otro más pasivo (se calla más).
  • El tono emocional es negativo. Las parejas pueden intercambiar afectos positivos o negativos y todos son necesarios en la relación, pero a veces predominan más los afectos negativos, que son, por ejemplo, las quejas, la expresión de emociones negativas, la exigencia al otro o las recriminaciones.
  • La manera de interpretar el mensaje del otro en parejas con problemas suele ser negativo. Si hay varias posibles interpretaciones, probablemente se centren en la que sea más negativa.
  • Problemas en el desempeño de la pareja como padres. Conflictos y roles que cada uno desempeña. Diferencias en el estilo educativo, asunción de responsabilidades o límites
  • con la familia de origen de cada uno.
  • Hay humillaciones, críticas y desacuerdos.
  • En muchos casos se generan luchas de poder en la pareja y la relación es una especie de “campo de batalla” dónde todo vale como arma arrojadiza para intentar ganar el poder.
  • Contraqueja: cuando uno de los miembros de la pareja expresa un desacuerdo o queja al otro y éste no la recoge, sino que expresa otra queja. De esta manera de retroalimenta la queja, provocando la contraqueja y ninguno de los dos siente que su demanda está siendo reconocida por el otro, provocando la acumulación de quejas sin solución.
  • Pueden aparecer celos, a veces fundados y otras infundados. También puede haber infidelidades, que habitualmente son fruto de los problemas de pareja.
  • Se erosionan los reforzadores de la pareja. Muchas veces la pareja olvida que ha de dedicarse tiempo para “regar” la relación, compartir ocio, aficiones, conversaciones, salidas o cualquier tipo de reforzador que hubo al principio de la relación.
  • Puede haber dificultades sexuales como insatisfacción, falta de deseo, incapacidad de conseguir el orgasmo o desgaste. También puede ser que alguno de los dos tenga algún problema específico que haya que trabajar también como anorgasmia, eyaculación precoz, parafilias o impotencia.

La intervención con la terapia de pareja se hace de manera totalmente personalizada, realizando un análisis exhaustivo de los problemas que tiene la pareja, sus causas y las posibles soluciones. Pero hay algunos aspectos que se suelen trabajar en la mayor parte de terapias como son:

  • La comunicación: se trata de enseñar a la pareja una nueva manera de comunicarse asertivamente, para que puedan expresar sus desacuerdos y ser escuchados por el otro. También es importante que aprendan cómo escuchar activamente al otro y reconocer lo que está expresando. A veces es necesario trabajar la expresión de emociones positivas, ya que en general hay dificultad en la expresión emocional positiva y es importante comunicar lo que sentimos a la pareja. Tanto en la expresión de emociones positivas como negativas se trabaja la expresión verbal (qué decimos, que palabras utilizamos) y la expresión no verbal (gestos, caras, movimiento corporal).
  • Entrenamiento en habilidades de solución de problemas: se enseña a la pareja a afrontar los problemas de una manera resolutiva, dando un espacio a la definición del problema a afrontar, a la generación de posibles soluciones y a la puesta en marcha de la soluciones. Se trata de que cada uno pueda utilizar sus propias habilidades y realicen un trabajo en equipo que pueda aportarles buenos resultados en los problemas que vayan surgiendo.
  • Se trabajan las expectativas negativas del otro, que suelen aparecer cuando la pareja tiene problemas durante un tiempo. Ambos esperan del otro un comportamiento en función de lo que ha ido ocurriendo y esto les provoca un estado “a la defensiva” que dificulta cualquier tipo de solución. Es importante expresar lo que hasta ese momento ha sucedido y hacer un punto y seguido en las expectativas para poder aceptar los cambios que ambos van a ir haciendo durante el proceso.
  • Explicitación de las normas y ajuste en los acuerdos. Aunque no se hablen, la pareja conforma una serie de normas de funcionamiento en el inicio de su relación que son uno de los cimientos sobre los que se sostienen. Es importante explicitarlas, hablar sobre ellas y ver si ambos quieren seguir con ellas o modificar algunas que ya no les sean útiles para seguir creciendo y funcionando.
  • Aumentar las actividades gratificantes de la pareja, proponiéndoles compartir tiempo de ocio y bienestar.
  • Focalizar la atención hacia los aspectos positivos del otro, ya que cuando hay problemas se centran en lo negativo del otro y es difícil darle importancia a lo positivo.
  • Trabajar los problemas específicos de cada pareja.

Si queréis saber más sobre comunicación en pareja y problemas de pareja, aquí podéis escuchar una entrevista mía en la radio explicando cómo mejorar la comunicación en pareja.

Feliz miércoles!

El triángulo perverso de Haley: perpetrador, víctima y salvador.

triángulo perverso de haley

triángulo perverso de haley

En este artículo quiero explicaros qué es el triángulo perverso de Haley y cómo tomar conciencia de si pertenecemos a este tipo de estructura familiar o personal.

Para explicar el triángulo primero tengo que explicar algo sobre la corriente sistémica en Psicoterapia. Dentro de los diferentes enfoques terapéuticos existentes, la terapia sistémica es la que se dedica al estudio y la intervención en las relaciones y los vínculos que se dan dentro de los sistemas: familiares, laborales, escolares, parejas, etc… Parte de la idea de que todos pertenecemos a diferentes sistemas: en primer lugar al
familiar pero también al social, al laboral, al de la pareja o al comunitario. Es necesario entender y darnos cuenta de qué posición tenemos en estos diferentes sistemas para tener una mirada más completa de nuestros límites y también de nuestros recursos y poder resolver nuestros asuntos.

Desde esta mirada sistémica, una de las dificultades que suele aparecer en las familias es la triangulación, que ocurre cuando la relación conflictiva entre dos personas (por ejemplo un matrimonio) se expande incluyendo a un tercero (por ejemplo un hijo), dando como resultado el encubrimiento del conflicto. De esta manera se evita el conflicto y se pone el foco en el síntoma del tercero. Siguiendo este triángulo padre – madre – hijo, el hijo proporciona un problema convirtiéndose en el “chivo expiatorio” de la familia.

El triángulo perverso, termino que acuñó Haley, se refiere a la estructura patológica que adopta una relación entre tres personas, en la cual dos de ellas están diferentes niveles jerárquicos y constituyen una coalición contra la tercera. Por ejemplo, un padre se une a un hijo formando una coalición contra el otro progenitor. Cada uno adopta un rol y utiliza un lenguaje verbal y no verbal que le caracteriza y que sirve como anclaje para el resto de roles, todos se necesitan para mantenerse vivos.

Cada vértice de este triángulo es un rol que adopta una persona del triángulo y que puede ir variando: víctima, perpetrador y salvador.

Víctima: la persona que adopta este rol se queja y se siente paralizada y centrada en sus emociones negativas. No asume la responsabilidad del cambio y no siente que pueda hacer nada para mejorar. Puede sentir indefensión. Se siente atacada y mal tratada por los demás y por la vida. Su lenguaje corporal es carente de energía y con una actitud cerrada en sí misma.

Salvador: la persona que adopta este rol intenta salvar a la víctima, dándole las soluciones a sus problemas e incluso responsabilizándose de ellos. Esta persona carga con la otra y el peso suele ser demasiado, ya que no puede hacerse cargo del otro. Este rol a veces es adoptado por los terapeutas o psicólogos, cargando e intentando solucionar los problemas de nuestros pacientes. Es importante darse cuenta que cuando esto ocurre, el salvador siente que es demasiado, que no puede con el otro, pero que debe hacerlo, que es su cometido. Se nota porque es
extremadamente cansado y desgastante y no permite al otro asumir la responsabilidad de su propia vida y de sus problemas.

Perpetrador: la persona que lo adopta tiene una actitud agresiva hacia los demás, posicionándose por encima y acusándolos. Suele utilizar un lenguaje desafiante y una actitud no verbal dominante.

Para mantener el triángulo perverso, los tres roles son imprescindibles y se necesitan, manteniéndose en el tiempo y convirtiéndose en un problema familiar. También son roles que adoptamos en nuestras vidas, más allá de las relaciones familiares y con los que nos presentamos al mundo y vamos encajando con los demás. Por ejemplo, si una persona tiene la tendencia más marcada a ser “salvador” se irá encontrando con personas que necesiten de su ayuda y que cubran su necesidad. Si una persona se presenta como víctima, se irá encontrando con perpetradores y con salvadores y si una persona se presenta como perseguidor o perpetrador se irá encontrando con víctimas.

Es importante darnos cuenta de en que rol o roles nos sentimos más cómodos y cuál predomina en nosotros sobre los demás, para poder sentirnos más libres de tomar otros caminos que nos lleven a lugares diferentes y con los que podamos relacionarnos con los demás de formas más sanas.

La importancia de los procesos emocionales

Últimamente he estado pensando que le damos poca importancia a los procesos emocionales y a los procesos vitales. Vivimos las emociones como si fueran obstáculos a evitar y no permitimos que estén un tiempo. Sin embargo, tiene sentido que aparezcan en diferentes momentos de nuestra vida.

Cada emoción nos sirve, nos ayuda a entender, a desprendernos, a aprender, a avanzar y a muchas otras cosas. Tenemos prisa porque pasen rápido, sobre todo las que más nos duelen: la tristeza, la angustia, la ira o el miedo. Creo que es parte de la sociedad actual en la que priman los resultados y no tanto los caminos que nos llevan hasta ellos.

Hoy quiero proponer que nos quedemos en los procesos emocionales un tiempo. La tristeza suele aparecer cuando estamos en un momento de pérdida de alguien o de algo. Nos ayuda a entender que se fue y a reconstruir nuestras vidas de nuevo. Es un momento de recogernos, de estar más hacia adentro. La angustia nos pone en marcha, activa nuestras capacidades y recursos y nos lleva hacia los cambios que en algunos momentos necesitamos. El miedo nos advierte de que algo es peligroso y debemos alejarnos, actuando como protector y la ira nos libera de pesos que llevamos dentro.

Claro que cuando vivimos estas emociones no nos encontramos bien, a veces nos bloquean y no nos permiten seguir. Puedes necesitar ayuda de un profesional para poder procesar estas emociones, pero lo primero de todo es darte permiso para vivirlas.

En mi trabajo como psicóloga, me encuentro que la gente se siente “débil” por tener emociones de este tipo. Intentan pasar por encima de ellas y hacer como si no estuvieran. Y al final, siempre aparecen. Podemos contenerlas un tiempo pero no para siempre.

Hay muchos procesos emocionales y vitales importantes: una separación, el nacimiento de un hijo, un cambio laboral, el inicio de una relación o un cambio personal. Todos ellos requieren de atención por nuestra parte y de espacio para sentir. Claro que no todo es eso, también necesitamos tener recursos para afrontar las situaciones y muchas veces el apoyo de los nuestros.

Así que date permiso para vivir tus emociones, sean las que sean. Todas están bien. Todas merecen ser vividas.

emoción

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¡Feliz miércoles!

Terapia finalizada

Hola!

Hoy os quiero copiar una carta de un paciente que ha terminado su terapia hace unas semanas.. Mi intención es que se entienda un poco más el proceso de una terapia. Para cada persona es diferente, porque los objetivos son diferentes y a veces, también los caminos para alcanzarlos.

Podéis leer más opiniones de pacientes aquí y también aquí.

“Hola Dácil, Decidí venir a consultarte ya que tenía inquituedes respecto a un tema de futuro laboral y en general. Soy francés y era profesor en Francia. Tengo una excedencia de 9 años y el plazo se iba terminando. Pues, tenía dudas de si volver a Francia y a este oficio o no. Este era el objetivo principal. A lo largo de las sesiones, la respuesta se ha hecho bastante clara respecto a la decisión de quedarme en Barcelona. Hemos pasado por una exploración del pasado obviamente pero también me ha impactado el tema de la narración, es decir como uno habla de si mismo y se ve y que no corresponde a veces a la realidad. También, ha sido importante para mi poder mirar atrás sin poner cara de asco, sino mirar mi pasado como diferentes capítulos que han construido quien soy hoy, tanto los capítulos bonitos como los más negros y dolorosos. La terapia me permitió además tomar distancia acerca de mi familia, es decir que las figuras de los miembros de mi familia se queden en su sitio. El último logro es aceptar lo que no me gusta, quien no soy. Parece evidente pero creo que no lo es para mucha gente. Ha sido una terapia no exclusivamente centrada en el pasado, ni mucho menos y eso me ha gustado, ya que lo que me interesa es ahora y aqui, el « a donde vamos a partir de ahí » más que el por qué soy así, hago eso etc… Gracias Dácil”

Y si os interesa ver terapias, hay una serie que recrea casos bastante reales de terapia, que me gusta mucho. Os la recomiendo.Yo he visto la versión argentina, también hay versión americana (de ésta no puedo opinar porque no la he visto).

Feliz lunes!

Parejas simétricas y parejas complementarias

pareja

pareja

Las parejas se pueden clasificar de muchas maneras, aunque hoy las voy a definir con esta dicotomía: complementarias o simétricas. La terapia sistémica ha definido de esta manera las parejas y resulta muy útil para la comprensión y también para el trabajo terapéutico.

Las parejas simétricas o iguales parten de un punto de vista muy parecido. Tienen valores y personalidades muy parecidas. En un principio pueden ser parejas que encajen muy bien porque no hay lugar para las discusiones ni los choques. La convivencia resulta estable, fácil y simple. Quienes se incorporan a una pareja con este modelo, prefieren la estabilidad de la similitud que el enriquecimiento de la diferencia. Para quién este modelo es aceptable, porque no busca el crecimiento, sino más bien la ausencia de conflicto y la tranquilidad va a ser un modelo de pareja funcional.

Una pareja complementaria es una pareja en la que se produce crecimiento personal para los dos miembros. Ambos se nutren de las diferencias del otro y van creando su propio modelo de funcionamiento. Este proceso necesita de discusiones y conflictos, que se pueden vivir como fases de acoplamiento más que como un problema de pareja. Las parejas que consiguen este estado suelen hacerlo a través de una serie de crisis que van superando, y la unión se convierte en una fuente de enriquecimiento, digna de ser mantenida por mucho tiempo. La convivencia para este tipo de parejas se convierte en un proceso de conceder al otro. Conceder desde la convicción de que le parece razonable la demanda del otro, desde la empatía con el otro y no desde el miedo a la pérdida.

Ninguno de los dos tipos de pareja es un modelo absoluto, ni es mejor o peor que el otro. Cada uno tiene sus beneficios y sus problemas. Por ejemplo, una pareja que se complementa porque uno de ellos busca ser cuidado y el otro disfrutar del sentimiento benevolente de ser cuidador, puede correr el peligro de no funcionar cuando el cuidador busque satisfacer su propio deseo.

En una pareja simétrica puede ocurrir que la ausencia de conflicto y de diferencia provoque en uno de ellos, o en ambos, aburrimiento y búsqueda de nuevos estímulos en otras personas o actividades llegando a no encontrar casi nada en la pareja.

También puede ocurrir que se encaje en ambos casos.

Simétrico o complementario son dos extremos de un continuo dónde todos podríamos identificar nuestra propia pareja. La cuestión es tomar conciencia de cuáles son las potencialidades de nuestra pareja y en qué asuntos nos tropezamos para poder conseguir encajar, durante el tiempo que dure, ya sean 3 años o toda la vida.

Fingir

Hoy os quiero hablar de un caso que tuve hace algún tiempo.

María es una chica joven, de 25 años, que vino a terapia hace unos meses con una depresión importante. Todo este tiempo ha aprendido a quererse más y a aceptarse más y se encuentra mucho mejor pero no consigue aceptar su propio cuerpo. Es una chica que mide 1,62 y ahora mismo pesa 53 kilos. Ella dice que está gorda, que le sobran kilos y que no puede ponerse la ropa que realmente le gusta.
Tiene una personalidad muy exigente y perfeccionista, que le ayuda en muchos ámbitos de su vida, pero que le obliga a ser muy dura con ella misma, cuando no consigue lo que se propone. En este caso es adelgazar. Como os decía, el otro día hicimos un ejercicio visual para ver cuál era su percepción de su propio cuerpo. Le dije que pusiera en el borde de la mesa las dos manos, delimitando lo que ella creía que era su cadera, su cintura y su espalda. Para cada parte del cuerpo utilizamos post-its marcando sus medidas. Después le pedí que se pusiera ella misma en las marcas de la mesa, en primer lugar la espalda. Aquí había unos 15 centímetros más de lo que realmente medía su espalda. También había unos 10 centímetros más de la cadera y lo mismo de la cintura. Se sorprendió bastante al ver esta diferencia, porque ella estaba muy convencida de las marcas que había puesto sobre la mesa y de cómo se iban a ajustar a su cuerpo perfectamente.
En cuanto a su sexualidad, no ha conectado del todo con ella. Tuvo una relación de varios años con un chico. Ahora lleva unos años sin tener pareja. La relación con este chico fue de sumisión total. Él marcaba las normas de funcionamiento de la relación, cuando se veían, cómo, dónde, y que podía hacer cada uno por su cuenta. Él podía estar con otras chicas y tener temporadas de no contactar con ella y ella lo aceptaba. María asumió un papel desde el principio de sumisión e inferioridad. No decía lo que pensaba, no se salía de las normas que marcaba él y poco a poco fue pensando que lo que tenían era lo que ella merecía, que no era merecedora de una relación como las que veían en las películas, con enamoramiento, compromiso y de todo.
Con él fingía muchas veces en la cama.
No se atrevía a decirle lo que a ella le gustaba por miedo a lo que él pensara. Y él no sabía nada de los gustos de ella en la cama, tampoco en muchas otras cosas.
Justamente el trabajo principal de la terapia con María fue que consiguiera sentirse más libre y valiente para decir lo que le gustaba y lo que no y para poner también sus propias normas en las relaciones. Esto implica que se quisiera más y que se aceptara también más.Al principio le parecía algo imposible, porque nos cuesta mucho deshacernos de nuestras viejas personalidades (aunque no nos funcionen son lo malo conocido), pero poco a poco fue consiguiéndolo.

Adelanto del libro: Introducción.. (ya queda poco!)

Hola a tod@s!!

Ya queda poco para tener entre mis manos el trabajo de todo este año: mi libro!! Como adelanto la introducción, para ir abriendo boca y que sepáis de que va a tratar..

“Cuando me propusieron escribir este libro tuve claro cuál sería el objetivo: hablar de la sexualidad de una forma cercana y comprensible, aportando información para que, al leerlo, puedas identificar tu propia sexualidad, tus límites, aprendizajes y normas. A partir de ahí decides si quieres o puedes cambiar algo de lo que no te funcione y refuerzas aquello que sí.

Para ello, en primer lugar planteo una visión global de la sexualidad. A medida que lo vayas leyendo, irás tomando conciencia de dónde has ido aprendiendo tu manera de hacer y de ser como individuo sexual que eres. Hay varios niveles en los que te estás formando constantemente: el personal, tu propia experiencia y otros sistemas concéntricos como tu familia, la sociedad y el momento histórico actual y esto también incide en tu sexualidad. También le dedico un espacio a las diferencias entre hombres y mujeres, porque sí, somos diferentes, en el buen sentido.

En la segunda parte del libro describo diferentes personalidades sexuales, tanto de hombres como de mujeres. He elegido como hilo conductor historias de pacientes y de personas cercanas, porque creo que es una buena forma de mostrar problemas que tienen las personas como tú y yo, y de los que no se suele hablar. El tema de la sexualidad es más profundo y complejo de lo que parece y, como tal, hay que tomarlo. Tiene muchos beneficios pero también muchas complicaciones. Tenemos información de sobra acerca del sexo pero no sabemos mucho. Sólo el acercamiento respetuoso y consciente a la sexualidad aporta la sabiduría necesaria para disfrutarlo realmente.

Cuando hayáis terminado de leer esta parte, podréis identificaros a vosotros y a vuestras parejas sexuales y espero que eso os ayude a entender algo más de qué ocurre en la interacción de dos personas.  La tercera parte del libro la dedico a aportar todo tipo de información y técnicas para manejarse mejor en la sexualidad, con la intención de servir como ayuda para aquellos que se están iniciando en el sexo y para aquellos que ya llevan tiempo, pero que quizá quieren mejorar su sexualidad.

Si me fijo en mi experiencia profesional como psicóloga, veo que cuando alguien tiene alguna dificultad en torno a la sexualidad o la pareja, le cuesta mucho más pedir ayuda, que para cualquier otro tipo de problema psicológico. En general pedir ayuda es difícil, por el proceso que requiere. Darse cuenta del problema, asumir que se necesita ayuda externa y desestimar los prejuicios todavía presentes en torno a la psicología (resumiéndolo mucho). Parece que la sexualidad sea menos importante que otros problemas, que de mucha más vergüenza o que no merezca ser tratado con ayuda profesional. Nos queda mucho camino por hacer y espero aportar mi grano de arena con las publicaciones que realizo en mi blog y con este libro. El camino todavía se presenta largo y costoso. Pasa por darle a las emociones la misma relevancia que a nuestra parte tangible, el cuerpo y la conexión que hay entre todas nuestras piezas.

A pesar de las dificultades que todavía tiene algo relativamente nuevo, como es la psicología, mi invitación para todos los que vayáis a leer este libro es a mirar más los asuntos emocionales y psicológicos y tomar la ayuda profesional como lo que es: una herramienta para poder afrontar procesos personales difíciles, conseguir cambios vitales importantes y una buena salud emocional.”

He escrito un libro!

Hola de nuevo a todos!

Hace algunos meses que he dejado de escribir en el Blog y ya lo echaba de menos. Por suerte ha sido por un buen motivo: escribir un libro!!. Ahora lo retomo para volver a publicar el artículo semanal al que me había acostumbrado (siempre que el tiempo libre me lo permita) y seguir compartiendo ideas, experiencias de pacientes o reflexiones que tengan que ver con las personas y sus procesos personales.

Quería retomar el blog hablando de la experiencia de escribir un libro, con sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado, mi objetivo es compartirlo con todos y, por otro lado, creo que puede servir si alguien está en esta situación.

En general ha sido una experiencia tremendamente enriquecedora y estresante, a la misma vez. Desde que me lo propusieron, el verano pasado, he vivido diferentes fases. Al principio pensé que sería muy difícil o casi imposible abordar tremenda empresa. No tenía toda la confianza en que fuera capaz, por el límite temporal que tenía y porque nunca antes había escrito algo similar.

Comencé por lo que pensaba que era el final: escribir el índice (agradezco mucho las indicaciones de mi editor, sin el que no habría sido posible hacerlo). Así dicho parece algo sencillo, pero es lo más complicado de todo. Consiste en partir de una idea y crear un cauce por el que hacer fluir varios afluentes, y que además de encajar entre ellos, tengan un ritmo y una dirección similar.

Una vez hecho el índice, ya pude empezar a escribir algún capítulo.  Fue complicado encajar en el estilo propuesto por la editorial: se trataba de escribir algo de manera sencilla y amena pero que a la vez explicada algo muy complejo: cómo veo la sexualidad en la sociedad actual y cómo las personas actúan en función de sus propias personalidades, también en la sexualidad. Además, cómo encajan y desencajan los diferentes tipos de personalidades sexuales entre ellos y por último, cómo tener una vida sexual más satisfactoria.

Durante el proceso he disfrutado mucho, me he desesperado, me he agobiado, he perdido la paciencia, me he vuelvo a encantar y he encontrado el camino poco a poco. He leído libros, he buscado información en las conversaciones que escuchaba, en los relatos de mis pacientes, en los anuncios de televisión o en cualquier lugar que me ha dado una buena idea. Tengo apuntes en cuadernos y  post-its por todos sitios. Mi aprendizaje fundamental en el proceso ha sido a tener más paciencia en los resultados y a ser más constante.

Todavía me queda gran parte del proceso pero lo difícil ya esta hecho (espero…)

Solo puedo agradecer a la vida que me haya dado esta oportunidad y a mis pacientes por aportarme la mayor parte de los conocimientos e historias que he plasmado en el libro. Espero que pueda ayudar a alguien, con eso ya me doy más que por satisfecha. Por supuesto, agradecer a la editorial que me haya dado esta oportunidad.

Próximamente será publicado. Os enterareis porque me encargaré de comentarlos en todos los foros públicos de los que dispongo.

Gracias!